La seducción no siempre se ejerce sobre los cuerpos.
También habita en la luz, en la forma, en la promesa implícita de un espacio o un gesto.
Esta serie observa cómo ciertos lugares, objetos o presencias activan una atracción silenciosa, anterior a la acción y ajena al relato. No hay conquista ni desenlace: solo la tensión que surge entre la mirada y aquello que la retiene.
Seducción propone una aproximación contenida a lo que atrae sin imponerse, a lo que permanece en el umbral entre lo visible y lo insinuado.